El caso Arnault o cómo un depredador sexual puso en jaque el Nobel de Literatura

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En algún momento se sintió un intocable: esposo de académica, ampliamente respetado en los altos estratos, toda una eminencia cultural en Suecia. Este hombre francés llamado Jean-Claude Arnault creyó tener el mundo a sus pies. Hasta que le llegó su hora: un reportaje con 18 testimonios que detallaró cómo había acosado o abusado de ellas puso fin a la función. Arnault terminó en prisión, condenado por dos violaciones, y su buen nombre se evaporó.
 
Sin embargo, las investigaciones siguieron su propio curso y encontraron lugares todavía más oscuros por explorar: mentiras, traiciones, nepotismo, filtraciones. Una auditoría interna reveló, por ejemplo, que Arnault había largado nombres que iban a ser premiados: Bob Dylan, Patrick Modiano, Harold Pinter. La misma auditoría abre la puerta a que esa información confidencial se empleara en casas de apuestas.
 
El caso Arnault creó una división insalvable entre los miembros de la Academia, que repartieron culpas mientras atacaban o protegían al señalado. No quedó en buen lugar tampoco la Fundación Nobel. El premio literario de 2018 quedó desierto y la decisión quedó pospuesta hasta un año adelante, cuando se lo han concedido a la polaca Olga Tokarczuk. La institución sigue recobrando el aliento tras el descrédito, con la convicción férrea de que las tormentas no duran eternamente. Con poca fortuna, hasta el momento.
 
En fin, he aquí la historia de un francés que viajó a Suecia de manos vacías y fue escalando posiciones valiéndose de hombros ajenos, que no dudó en fantasear con pasados que nunca existieron con tal de llegar a la cumbre. Inventó que fue protagonista en el París del 68, que es pariente de los dueños de la marca Louis Vuitton, que tiene toda una carrera en la fotografía. Así llegó a codearse con príncipes y nobles y a crear uno de los clubs culturales más influyentes de Estocolmo: Fórum. Por supuesto, con el apoyo infinito de la Academia y de su esposa, la poeta Katarina Frostenson, que nunca dudó de él. Ni siquiera ahora, que cuenta sus días en una prisión para delincuentes sexuales.

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