Hay una escena en la que Esty, la protagonista de Unorthodox, o Poco ortodoxa (como se conoce en Latinoamérica), siente que respira de nuevo y no está predestinada a la fatalidad, que su guion no está escrito, etcétera, y le dice a su madre: «Dios espera de mí demasiado». Hay algo en esta serie de Netflix inspirada en la claustrofóbica comunidad jasídica de Williamsburg que nos dice que no era Dios el único, que los espectadores esperábamos más, y que podemos saber incluso qué. Y en eso consiste este vídeo del canal: en explicar por qué Unorthodox pudo ser más, por qué las buenas (o malas) causas no conducen inequívocamente hacia buenas (o malas) ficciones.

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